NO TODO VALE EN POLÍTICA

Creo que si una persona milita en un sindicato o en un partido político, se supone que está de acuerdo con la gran mayoría de ideas que traten de llevar a término. Y de la misma manera creo, que si en un momento dado éstas organizaciones dan un volantazo y cambian la dirección, liberan a las personas para poder abandonar el grupo sin faltar a la palabra comprometida.

En su día, algunas de estas organizaciones apoyaron a los “golpistas catalanes”, y como consecuencia dejaron las manos libres a muchos de sus afiliados, que al final decidieron irse de la que había sido su casa durante muchos años.

Y creo que tenían que haber sido muchos más los que lo hicieran, pues de quedar junto a ellos estaban siendo conniventes con sus acciones, y quien apoya a un golpista al menos es cómplice de sus acciones.

No podemos ser totalmente intransigentes con unos y permisivos con otros, cuando ambos han intentado imponer su voluntad por encima de nuestra común Carta Magna, nuestra Constitución. Nuestro actual Gobierno, aunque llamarle Gobierno es mucho decir, no hace más que caminar en esa dirección, y no ya por esas leyes de pacotilla que no sirven más que para mirarse el ombligo y gastarse la friolera de miles de millones de euros, sino porque en un corto espacio de tiempo el Tribunal Supremo ha tenido que enmendarle la plana hasta en tres ocasiones.

Nuestro presidente, título que otorgarán las leyes pero no el trabajo que realiza, está más por otras labores más placenteras que la de devanarse la inteligencia tratando de ayudar a los conciudadanos; el Falcon, usado como si fuera de su propiedad, y las vacaciones a gastos pagados en lugares idílicos, y el contrato de su mujer en un puesto de trabajo espléndidamente remunerado y al cual no tiene que acudir (nadie la ha visto ir a trabajar ni un día), y la colocación de cientos de amiguetes y adláteres que lo único que hacen es cobrar muy buenos sueldos, reuniendo la mayor cantidad de asesores en torno a su persona de todos los presidentes del Gobierno que hemos tenido, son entre otros los entretenimientos que le ocupan su tiempo.

La gran mayoría de la sociedad española está muy cansada de ver como es la gran olvidada, y ya hace tiempo que le está mandando mensajes muy claros, como han sido las últimas elecciones de Castilla-León y las de Andalucía, pero también está muy claro que al señor presidente todo eso se la trae al pairo; él ya tiene su gran paga fija hasta que se muera… y el que venga detrás, que arree. Pero es que además está más por la labor de socavar los cimientos de nuestra sociedad que por cuidarlos, de tal guisa que donde la Constitución consagra la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, él hace con ellos lo que cualquier trilero de feria y los mangonea a su antojo; todo sea por mantenerse en el poder.

Además, con ese Gobierno multicolor tan mal avenido, formado por esa cantidad de ineptos, ineptitud que han demostrado fehacientemente, y que se dedican cada vez más a inventar chorradas que a aportar soluciones, pero a los que debe tener contentos, y lo hace dándoles miles de millones de euros que no tenemos para que se lo gasten en verdaderas tonterías que en nada ayudan a los graves problemas con los que se enfrenta la sociedad actual. No os voy a cansar con la larga lista de despropósitos que estoy seguro que muchos de vosotros conoceréis en todo o en parte.

Una más de las muchas pruebas evidentes de la ineptitud de nuestro Gobierno, es la ministra de Hacienda, la misma que dejó las cuentas de Andalucía hechas unos zorros, los mismos que luego aprovecharon para ponernos todas las trabas del mundo desde el Gobierno de España. Menos mal que la sustituyó alguien con más sentido del deber, más serio y mejor preparado y actualmente las cuentas ya presentan desde hace mucho tiempo superávit.

Ahora, la buena señora, en vez de destrozar las cuentas de Andalucía se dedica a destrozar las cuentas de España, que en sus manos ya han pasado de tener un déficit de 1 billón de euros a tener un déficit de 1,5 billones de euros… pero que no os preocupéis que seguro que aquí no quedará la cosa.

Pues nuestro señorito de Andalucía, con la inmensa maquinaria de poder que maneja su partido, pensaba que esto era pan comido y que había cogido la senda buena que le llevaría hasta San Telmo… y puede que incluso, posteriormente, hasta la Moncloa. De ahí que tal vez empezara su peregrinar tal y como lo hizo el actual inquilino de la Moncloa, colocando a su mujer de aquélla manera, ninguneando los derechos de otros ciudadanos que optaban al mismo puesto de trabajo, pero que por mucho que corrieron al presentar sus instancias, llegaron tarde; la señora del señorito no solamente había presentado la instancia antes que nadie, sino que hasta ya le habían adjudicado el puesto de trabajo cuando todavía el plazo de presentación de instancias no había concluido. ¡Qué poca vergüenza!

Pero es que luego les oyes hablar, acusar a los demás y cuanto se les ocurra, como si Dios estuviera sentado a su derecha y ellos fueran el centro del universo. Y cuando alguien les echa en cara alguno de sus muchos desaguisados, responden cambiando de tema, pero jamás haciendo frente a sus vergüenzas, que no son pocas. La relación de sus iniquidades no tiene fin y son conocidas de la inmensa mayoría de los españoles, por lo que aquí nos hemos limitado a un pequeño bosquejo.

Y ya termino con una pequeña reflexión de la que quiero haceros partícipes:

“Si alguien te engaña una vez, es culpa suya, pero si te engaña dos veces, es culpa tuya.”

Que ustedes sigan bien.

Acerca de Roberto Balboa

Me gusta viajar, leer, la naturaleza y los animales, aunque no desprecio una buena conversación al fragor de una crepitante chimenea con unos vinillos de la tierra.
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2 respuestas a NO TODO VALE EN POLÍTICA

  1. Querido amigo Roberto:
    Ya es innegable y evidente el cambio que ha tomado este perro mundo y esta sociedad mundial.
    Se buscan ideologías centradas en la «recaudación» y en mantener el poder a toda costa, a veces, a costa de perder los papeles y en ocasiones la dignidad. Se está perdiendo incluso el respeto, no ya hacia los demás, sino incluso hacia uno mismo y ha aparecido la adoración al becerro de oro hacia uno mismo y si hay que traicionar o negar los principios que alguna ve existieron; pue se buscan excusas y como decía Groucho Marx.-«si no le gustan mis argumentos; tengo otros».
    Tu entrada hace reflexionar, amigo. Un fuerte abrazo, como tu de grande.

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