El gran capital…

El gran capital, ese monstruo que no entiende de otra cosa que no sea el enriquecimiento total, absoluto y a ser posible muy rápido, se sirve de mil maneras para tenernos a todos, sea de una u otra forma, a su disposición.
Uno de sus mayores y más eficientes esbirros son las tan traídas y llevadas agencias de calificación internacional.
Casi todos hemos escuchado últimamente, que éstas han bajado la nota a Grecia, y como si se tratara de la palabra de Dios, media Europa, por no decir Europa entera, se ha puesto a temblar, como si en ello nos fuera la vida, como si fuera poco menos que el fin del mundo.
Y no debemos olvidar, que esas mismas agencias son las que concedieron la máxima calificación a las hipotecas “subprime” o hipotecas basura. Y yo me pregunto, ¿cómo podemos prestar atención a semejantes manipuladores? Puede que tú y yo, que somos neófitos en las lides económicas, quedemos apesadumbrados ante las calificaciones que estas agencias emiten, pero que reconocidos políticos y economistas de prestigio internacional presten atención a semejantes barbaridades, no me cabe en las mientes, salvo si pensamos que esas agencias están controladas por el gran capital, que bailan a su antojo y que nos dicen en cada momento aquello que les interesa vendernos, sea bueno o malo, que al fin y a la postre eso es lo de menos.
No comprendo cómo después del varapalo de las hipotecas basura, alguien escucha a estas agencias, y mucho menos nuestras cabezas pensantes, esos políticos de turno que una vez han llegado a su trono por nada del mundo quieren apearse de él.
Y sin embargo, ¡qué paradoja!, cuando EEUU estuvo al borde de la bancarrota hace poco tiempo, estas agencias callaban como ladrones nocturnos. Os recuerdo que a falta de 10 minutos para la votación en el Senado norteamericano, se daba casi por hecho que EEUU iba a suspender pagos; a última hora un grupo de senadores conservadores apoyó la petición de su presidente y finalmente EEUU no quebró.
Pues durante todo el tiempo que duró la tesitura, ninguna agencia de calificación dijo ni mu, todas calladas como…, ninguna calificaba nada.
Y ahora, el sr. Obama se permite la licencia de darnos consejos económicos a Europa, él, que casi llevó al país a la quiebra.
Las principales agencias de calificación internacional son tres: Las estadounidenses Standard and Poor’s y Moody’s, y la franco-estadounidense Fitch.
Las tres agencias privadas de calificación hacen llover o salir el sol en lo que concierne a la evaluación de la solvencia y la credibilidad de un emisor de obligaciones, ya sea un Estado o una empresa. Existen desde hace cerca de un siglo pero no fue hasta los años 1970-1980, cuando sus negocios se desarrollaron espectacularmente. Hasta los años setenta, eran los compradores potenciales de obligaciones emitidas por los Estados y las empresas los que pagaban a las agencias de calificación para que les dieran sus consejos sobre la calidad de los emisores. Luego la situación se invirtió completamente y son los emisores de obligaciones los que pagan a las agencias para que los evalúen. La motivación de los poderes públicos y de las empresas es, por supuesto, obtener una buena nota ya que así pagarían el tipo de interés más bajo posible a los compradores de sus obligaciones. Recordemos que justo hasta la víspera de la quiebra de Enron en 2001, las agencias de calificación, espléndidamente remuneradas, le atribuían la máxima calificación a este negociante de la energía. En forma similar, en 2008, actuaron con los bancos de negocios Merryl Lynch o Lehman Brothers. Y de igual manera actuaron cuando la crisis de los bancos islandeses en 2008-2009, otorgándoles la máxima nota. Y lo mismo con Grecia en 2009, comienzos de 2010.
Demostraron perfectamente su capacidad de causar daño, de engañarnos a todos y de reírse de todos. Todas esas empresas quebraron. ¡Menos mal que tenían buena calificación!
Y ¿quiénes son los dueños de esas empresas de calificación?, pues muy sencillo, las grandes fortunas del mundo, el gran capital, ese que vela para que nosotros seamos cada vez más pobres y ellos cada vez más ricos.
¡Que Dios nos coja “confesaos”!

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Acerca de Roberto Balboa

Me gusta viajar, leer, la naturaleza y los animales, aunque no desprecio una buena conversación al fragor de una crepitante chimenea con unos vinillos de la tierra.
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Una respuesta a El gran capital…

  1. Pasaba por aquí dijo:

    Esta mañana, mientras desayunaba a eso de las 8, la primera noticia que han dado en la tele ha sido que Standard and Poor’s rebajaba la calificación de España a AA-.
    Estos capuletos son los que más culpa tuvieron de las tres agencias de calificación cuando el escándalo de las hipotecas basura. Y somos tan listos que seguimos prestándole oídos.
    Menuda pandilla de sinvergüenzas.

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